Escritos de: Leocadio Ernesto Peña Viloria. Page_2

Leocadio Ernesto Peña ViloriaMuy agradecido, por darme la oportunidad de compartir mis escritos. Bueno como ya saben mi nombre es: Leocadio Ernesto Peña Viloria. Con estudios en la Universidad de los Andes, y el Tecnológico de Valera. No culminados, actualmente soy comerciante de Turismo. Tengo un negocio de Artesanía en Valera- Isnotu, donde se encuentra José Gregorio Hernández. Vivo en este Pueblo de tranquilidad y paz.

Me gusta Escribir: Poesía, Cuentos, Revelaciones, Sueños y sobre todo mis escritos del espíritu de Dios. Me gusta, mucho escribir, y leer libros de auto ayuda. Así como libros de los misterios de la vida y Dios, la buena música de los 80, y toda aquella música con letra y mensajes del alma [...]
Leer completo




Esta página incluye las siguientes letras del autor:

pencilplus32.png Escritos compartidos por el autor. Índice de letras publicadas en esta página. Leocadio Ernesto Peña Viloria.

Todas las obras de esta colección son propiedad de sus respectivos autores o titulares de los derechos.
Obra escrita de Leocadio Ernesto Peña Viloria. Edición autorizada.

El correr del aliento de la vida

Nacen en el mundo, nuevos retoños que salen a la luz. Al mundo del hombre, pequeñas almas llenas de vida que llegan del aliento sentimental de la unión de la pasión y unos del amor.

Seres que corren por conocer y crecer, sin darse cuenta que la vida es un largo y placentero paraíso de manjares y vivencias. Pero, viviendo y dejando todo vivir en cada delicia a su debido tiempo. No arranques con tanta prisa vive viviendo con precaución, disfruta a plenitud cada lugar, cosa y vida de las vidas de tu alrededor, deja que cada flor alcance sus sueños; y tu tus sueños. Para y aprende a soñar, ver, vivir, conocer gran parte de lo que crees ya echar de ver.
-Dedicados a los hijos de tu ser.

Categoría: Reflexiones

→ Leocadio Ernesto Peña Viloria




El despertar de la verdad

A lo lejos, ya cerca del final en el largo caminar de nuestras vidas… de nuestro vivir, que comenzamos a ver y sentir. El sentido y verdad de la vida.

Dios, que nos coloca a todos por igual pequeños tramos de amor y verdades. Que como seres espirituales que somos, navegamos sin ver y sentir. Ese insólito transitar del sendero de la existencia que en busca estamos en lugares y entes equivocadas. Y que solo pertenecen al mundo del hombre y no de Dios.

Este vivir que llego de aquella larga fonda en el vientre que te regalo tu primera luz. Aquella entrada y salida del mundo material y espiritual. Partida de aquel… Fluido de un paraíso. Que tal vez no conocías y conocías, que extraño, pero la vida es y no es… Así como la verdad que esta y no esta en tu interior.

Emprendemos un existir viviendo y otros un viviendo por existir; tomando de acá y allá un poco de lo humano y virulento que creemos que es y no es. Unos creciendo en conocimientos y otros naciendo del espíritu de la sensatez. Experimentando a ver, uno más que el otro. Oh! Uno más cerca de Dios.

Tu ser profundo que nació allá en el infinito, de la que te dio vida. ¡Pero! Más… y más… A lo profundo del pensamiento espiritual del todo que te llevo a tu primera luz. Brota un manantial interno, el fluir de la semilla que se vuelve árbol y crece de adentro hacia fuera.

¡Sí! Se moldea tu interior, tu origen divino y nace un sentir que tu mente no entiende. Pero tu espíritu se enlaza a tus pensamientos que plasma a tu ser de la gran parte de la verdad o amor que buscas.

Categoría: Reflexiones

→ Leocadio Ernesto Peña Viloria




El final de los tiempos I

Ya hace tiempo me fue revelado, en sueños como el mundo se destruiría era algo bastante confuso. Yo me encontraba en un sitio no conocido. Que solo recuerdo, en lo lejos de mis pensamientos, era un galpón muy grande y alto, no sé si con techo. Solo sé que de repente escuche una voz o voces que provenían de la nada y decía ten cuidado… no temas, que vas a ver parte del fin del mundo.

Cuando de repente comenzaron a caer pedazos del cielo; y era extraño, la gente corría desesperada para todos lados. Y yo veía todo pero muy ausente, como invisible. Me dio mucho miedo cuando de repente; me vi muy alto en el cielo, y veía la redondez del mundo, donde me revelaban como la gente con tanques, aviones y un montón de armas, que destruían todo a su paso, era la guerra de mi tierra. Todo lo percibía desde muy alto, había luces y destellos de destrucción en todos los lugares de mi mundo.

Muy alto, en el cielo me encontraba, y podía observar toda la tierra… Se veía pequeña desde aquella cumbre en el espacio. Me asustaba y no quería ver más… Pero tenía que ver sin querer, mi mundo era muy pequeño_ o yo, era muy grande, este giraba en la noche llena de agonía y desastres.

Yo seguía en aquel sueño con pavor, cuando de repente aparecí en otro lugar. Este, era mi hogar paterno, de cuando yo era niño. Esta vez, desde la ventana que existía hace tiempo en la bodega de mi padre. Volvió a iniciar una vez más, las visiones de ese fin.

Desde aquella ventana, seguía viendo otros desastres de mi tierra… llovía, muy fuerte y el agua corría por las calles de mi pueblo, vientos relámpagos cubrían todo. Y más miedo sentía, y pedía que más no… mas no.

Nota: Este, fue realmente un sueño que tuve. Dios, cúbrenos con tu perdón y gloria, y apártanos de todo mal y desastre.

Categoría: Relatos

→ Leocadio Ernesto Peña Viloria




La voz del bosque encantado

Mirando lo espeso de la montaña, en un día de trabajo. Me fui a un sitio lejano de mi hogar; en compañía de mi amada esposa. Subiendo paramos de bellezas celestiales y de montañas esplendorosas.
Que siempre en mi faena, de mi típica labor frecuento los paisajes merideños. Regalos de dios, llenos de maravillosa paz y alegrías que llenan nuestro espíritu de sueños. Que en lo legos, de tu yo interior buscas como la verdad como Jesucristo.
Por eso, hoy busco un poco de paz y dios al lado de media naranja, que llena mi vida de alegrías y esperanzas en mí vejes. Compañera de paciencia mágica, que siempre a mi lado esta.
En los momentos arduos y buenos también, damisela de mi corazón regalo de dios. Hoy aquí en la voz del bosque paso una noche agradable disfrutando a mi enamorada. Y la divinidad de la majestuosa montaña.

Categoría: Reflexiones

→ Leocadio Ernesto Peña Viloria




Escritos de Leocadio Ernesto Peña Viloria, Page_2

Te encuentras en página 2 de letras de Leocadio Ernesto Peña Viloria.

Leocadio ErnestoQuizás también te interese: Leer poemas referentes al mismo autor. En esta sección recogemos una una colección de poesía de:
Leocadio Ernesto Peña Viloria