Escritos de: María Ofelia García Gaona. Page_2

Ofelia GarcíaNací en Villa Madero Michoacán, México, el día 2 de abril de 1959, en una familia muy humilde de origen campesino, siendo mis padres los señores Simitrio García Montaño y Eustacia Gaona(ɨ).

Me crie en un lugar llamado Porúas municipio de Villa Madero, carecí en mi niñez hasta de lo más indispensable, pero tengo que agradecer sobre todo a mi madre, (que Dios le haya premiado con la gloria), por su espíritu de lucha incansable, su ímpetu y decisión y lo grandioso de sus consejos para sacarnos adelante a mí y a mis cinco hermanos: Fidel, Reymundo, Ignacia, Lucía y Juana [...]
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pencilplus32.png Escritos compartidos por el autor. Índice de letras publicadas en esta página. María Ofelia García Gaona.

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Obra escrita de María Ofelia García Gaona. Edición autorizada.

Dios presente, nosotros ausentes

¡Hay tantos casos! en los que se puede escuchar la queja de quienes dicen que Dios ni los escucha, que les va muy mal en su vida, que se sienten abandonados, etc. y quizá nos preguntemos: ¿Por qué tanta lamentación?, ¿por qué tanta queja?

Mi querido amigo: he aprendido por mi vida práctica y mi humilde fe en Dios, que Él siempre está presente, ¡nosotros somos los que nos alejamos!, por los errores que cometemos, pues es amor y fidelidad infinitas, pero se hace necesario tener un encuentro con El, invitarlo a que transite con nosotros para poder darnos cuenta de ¡tantas cosas!

Sí, en efecto, cuando más mal nos sentimos, analizándolo, nos daremos cuenta que andamos más alejados de lo que Dios nos manda, “vivir el amor” base y manera de cumplimiento de toda ley. Así de simple, ¿¡Cómo pues!?, esperar paz, tranquilidad, satisfacción, ¿si nos alejamos de Dios?...; se pueden dar casos en los que provisionalmente, se sienta felicidad cuando se realizan cosas negativas, pero normalmente, todo acto tiene sus consecuencias lógicas y tarde o temprano, se llegará a sentir un gran vacío e inquietud, provocados precisamente por el mal, que es lo mismo, ausencia de Dios, además de complicaciones en nuestra vida, como: esclavitud, remordimiento, desacuerdos, etc.

Quiero compartir este ejemplo: Después de orar y acudir así de manera fervorosa ante la presencia de Dios en compañía de mi familia, sucede que de manera maravillosa he podido salir adelante de problemas que, a ojos humanos, parecen prácticamente imposibles de resolver y sin embargo, se solucionan en el momento menos esperado. ¿Qué sucede? Yo no le encuentro más respuesta, que se trata de la presencia del Creador, pues son cosas que ni siquiera se pueden explicar. (Indignamente, pero podemos sentirlo claramente). Dios acude en nuestro auxilio siempre que se lo pedimos con toda la fe de que somos capaces.

Otro caso: Fui comisionada a dar pláticas cuaresmales a un ranchito vecino, cuidaba solo el tiempo justo de salir, lo haría en una camioneta. Llegada la hora, no encontré las llaves en su lugar, pues uno de mis hijos se las había llevado por olvido. Preocupada, pensaba en tomar el autobús, pero consideré no alcanzaría, luego pensé irme en una motocicleta y en el nombre de Dios, lo hice, pues no me quedaba alternativa. Recién se había quitado una tormenta, la carretera estaba en malas condiciones, la rodada de los carros estaba sumida, de modo que hacía que se formaran grandes arroyos, y al encontrar los carros, era una proyección enorme de agua hacia mí, que en ese transporte (la motocicleta), era completamente vulnerable. Era agua sucia de la lluvia desde luego, yo solo pensé: como no me caiga con el golpe del agua, lo demás no importa. Creía haberme mojado por completo, se cubrían mis gafas de agua turbia, pero fui viendo cómo podía sobreponerme increíblemente a la situación, y… pude llegar bien!. ¡Fue de enorme sorpresa para mí, así como para las personas que me esperaban, ver cómo mi chamarra de color blanco, no se notaba mojada ni sucia, yo no estaba mojada tampoco para nada!. ¡No nos cupo la menor duda, Dios se hace presente cuando se le sirve o se le invoca!

¡Qué bonito e importante!, Si tú has experimentado la agradable sensación de darte cuenta, que Dios acude en nuestro auxilio siempre que se lo pedimos,… yo como humana, soy una pecadora, pero he tenido la fortuna y bendición, de experimentar la acción del Espíritu de Dios en algunos momentos de mi vida de manera increíble.

¡Recuerda mi amigo!: Dios está siempre presente, nosotros somos los que nos alejamos por nuestros errores. Si un día denotas su ausencia, solo revisa tu vida y claro que podrás ver que coincide con el alejamiento por tu parte, “por la no vivencia del amor” o por la gran influencia de las tentaciones en nuestra vida, etc. ¡Busca retomar el camino!

Categoría: Reflexiones

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Fuentes del saber

¡Las fuentes del saber son para todos, gratis y están a nuestro alcance!, sin embargo, es muy común encontrarse con personas que viven en un conformismo de ignorancia, parecen aislados en él y creen que no tienen a su alcance el saber o que no existe para ellos, cuando no es así, pues el saber puede ser para todos, basta ir en pos de él.

Mire porqué le digo que sí tiene al alcance el saber: las principales fuentes son precisamente, “la experiencia, la reflexión, la observación y la necesidad de oración”. ¿Quién no tiene por lo menos algo de esto? O ¿quién no puede tenerlas?, desde luego la posibilidad es accesible y abierta para todo mundo.

Analizando un poco: hablando de la experiencia, todos la vamos adquiriendo necesariamente en la medida que va transcurriendo nuestra vida, la diferencia estriba en que cada quien le sacamos diferente provecho, la asimilamos de modos distintos y si se puede decir así, no todos registramos en el disco duro de nuestra memoria, todos aquellos acontecimientos positivos que vamos teniendo.

La reflexión, me parece que es un don muy importante, que nos da la capacidad de apertura, de aprendizaje a través también de lectura, asimilación y desglose de cualquier detalle que nos parezca interesante, ¡ni qué decir!, si somos capaces de observar y discernir cada acontecimiento que vamos viviendo, de modo que pueda ser más provechoso y descartar lo que no sea conveniente, podemos así también, conseguir el vivir con serenidad cada situación que se nos va presentando y no sentirnos como a obscuras, sino bien conscientes.

Al hablar de la observación, de esta tercera fuente del saber, podemos decir que depende mucho de nuestra manera de ser, cual atentos e interesados en cada suceso de nuestra vida, para ir tomando en cuenta detalles y transformarlos en cosa útil y de aprendizaje.

La necesidad de oración, ¡excelente! poder tener incluida en nuestra vida, esa grandiosa necesidad que nos puede dar tanto provecho, sintiéndonos apoyados por un ser supremo que a través de la fe en él, oirá nuestras peticiones de auxilio y reconocimiento de la necesidad que tenemos de dios, en nuestra debilidad humana, dándonos como resultado, ¡un gran descanso!, apoyo en nuestra fragilidad y haciéndonos experimentar un sentimiento de amistad.

Le diré a usted, que sin darme mucho cuenta, sentía en algún nivel la presencia de estas maravillosas fuentes del saber y al descubrirlas hoy, me propondré desde ahora, (2013) ser más consciente de ellas para trabajarlas y lograr algunas mejoras en mi vida que compartiré con mis semejantes; del algún modo, por eso me decidí y comparto así esta mi reflexión con usted.

La vivencia adecuada de estas fuentes, puede llamarse sacarle jugo y el mejor provecho a nuestra existencia, según mi propio modo de ver las cosas.

Categoría: Reflexiones

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El prietito en el arroz

Esa pequeña semillita de color diferente, esa piedrecita, una pequeña porción de pasto seco, o bien un pequeño trocito de madera, que suele suceder que se encuentren aislados, o con algún compañerito, son detectados fácilmente. No se dejan pasar como desapercibidos ¡en un hermoso puñado de arroz!, muy blanco, entero y ¡de primera calidad! Se trata de una semilla de arroz que se antoja cocinarlo y hacer una deliciosa y nutritiva sopa, cocerlo con leche, hacer un rico postre o como mejor a usted se le antoje. Es también una semilla muy importante, pues es base de la alimentación de muchas poblaciones del mundo y muy usado también en México.

Permítame usted contarle, lo que recién hice en un grupo de evangelización que coordino, a manera de dinámica: pedí me proporcionaran un puñado de arroz en un recipiente cualquiera, luego deliberadamente, me salí un poco y agregué una piedrecita, un palito y otras dos basuritas pequeñas más a ese arroz que se encontraba completamente limpio. Enseguida, fui pasándolo a cada uno de los presentes, pidiéndoles nos dijeran lo que encontraban en el recipiente; cuando había pasado por manos de varios de los integrantes del grupo y mencionaban u observaban exactamente lo mismo, ¡estaba yo sumamente sorprendida! y quería expresarlo, pero me contuve hasta que pasó con la última persona.

¿Qué imagina usted que dijeron? … ¡todos, sin excepción!, mencionaron que veían una piedrita, un palito, etc. ¡jamás!, hubo alguien que hiciera mención alguna, ¡del hermoso arroz que teníamos ahí! Enseguida, con toda la calma de que fui capaz por la sorpresa que sentí, invité a las personas a que revisáramos un poco, recordando, a ver qué observaciones se habían hecho y reconocieron que todos habían dicho lo mismo. ¿Por qué ignorar por completo el importantísimo arroz?

Hubo una gran lluvia de ideas y todos asumimos nuestra idea generalizada, de mirar “el prietito en el arroz”, tal como reza un dicho popular en mi sociedad mexicana, con el que queremos decir, ¡que miramos muy fácilmente el error ajeno y difícilmente somos capaces de reconocer sus múltiples cualidades, mucho menos, felicitarlos por ellas!




Usted, yo y todos, podemos ser ese puñado de arroz, con más cualidades que defectos, pero con mucha pena quiero decirle: se nos ve o vemos, generalmente solo lo negativo, como si eso fuera lo más importante, cuando somos poseedores también, de muchas cosas positivas. Hoy, quiero hacerle una cordial invitación, para que practiquemos algo diferente a lo que estamos más acostumbrados a realizar, como el criticar, hablar mal de nuestros semejantes, etc., pues con una sorprendente facilidad podemos ver sus errores; quiero invitarlo a que se anime a reconocer y felicitar a su esposa, a su hijo, a su vecino o compañero de trabajo, por las cosas positivas que vea en ellos, ¡expréselo!, se sorprenderá de los interesantes resultados. ¡Anímese!

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