El hidalgo y su escudero
...En un lugar de la mancha. Nadie, haya o no haya leído el Quijote, ignora que con estas palabras empieza el genial relato de un hidalgo castellano que tomó sobre sí las virtudes del alma humana. Que esas virtudes -caballerosidad, nobleza, esperanza, ilusión, ideales, caridad y fe -no le valieran para conquistar el mundo, no quiere decir que no se gane el corazón de quien, por lo menos, tiene parte de ellas. La humanidad sabe que esas virtudes existen y, como tales son el noble patrimonio de la condición humana.
Otro cantar es que de esas virtudes se haga o no se haga uso. Y no digo que se ignoren, porque son virtudes que se aprenden de niño, como el hablar.
Pero sería injusto no tener en cuenta -y riesgo también -las virtudes de Sancho, servidor y compañero de don Quijote. El mismo dirá con su característica llaneza, sencillamente, acaso sin saberlo, cuáles son, cuando la duquesa le pregunte cómo sabiendo que don Quijote de la Mancha 'es loco, menguado y mentecato' , su escudero le sirve y le sigue: 'Ésta fue mi suerte y malandanza. No puedo más. Somos de un mismo lugar, he comido su pan, quiérole bien; es agradecido, diome sus pollinos y, sobre todo, yo soy fiel. Y así es imposible que nos pueda apartar otro suceso que la pala y el azadón'.
Ese lugar de la Mancha miraba al campo de Montiel. A él salió don Quijote a recorrer el mundo, que era España, No llevaba otros bienes distintos de su corazón. Con él escribió Cervantes el libro más leído en todo el mundo, después de la Biblia.
A continuación, un mapa textual que comprende los parajes por donde anduvo Don Quijote, y los sitios de sus aventuras. Conclusiones a las que llegaron D. Tomás Lopez (geógrafo) y las observaciones hechas sobre el terreno de D. Joseph de Hermosilla (capitan de ingenieros)