Hoy es un día triste, mi vida dejó de de sentir felicidad, ya no queda más ganas de existir, ya no hay alegría, solo ganas de correr, correr, correr y no parar pero es tanta la amargura, que me quedé inmóvil. Solo miro el piso y no hay nada, me quedé aquí, así sola, parada mirando un punto donde no hay nada, esta amargura me paralizó, me dejó así, sin nada, sin ganas de vivir, ya mi vida no existe, no hay soles, ni amaneceres, solo hay sombras y soledad, solo quedan esa rosa seca, en ese libro olvidado, un pañuelo azul y esa carta donde me dices que te vas.
Sí te vas lejos de mí, de mí que solo traté de amarte, solo amarte por sobre todas las cosas, y tú, decidiste dejarme, si dejarme, y sin tener el valor de decírmelo en la cara. Fue más fácil escribir, escribir, si escribir una carta, una esquela, tres palabras, sí solo tres palabras. Tres amargas palabras, es lo único que me dejaste, fue con lo que cerraste esta etapa de tu vida, con solo tres palabras, son las que tuviste para terminar nuestro gran amor, ese amor que duró veinte años, con lo cual con solo tres palabras, pudiste terminar huyendo en la noche, entre las sombras, escondido como si yo hubiera tratado de detenerte, sin saber que nadie detiene el agua entre sus dedos. Sin saber que con solo haberlo dicho, hablar, te hubieras ahorrado esas tres últimas palabras, con las cuales si algún día te amé, ya no queda nada, solo impotencia, dolor y soledad, y el saber que al lado mío, no hubo un hombre, solo hay un delincuente que huyó, por la noche, escondido, amparado, entre las sombras, sin valor, solo huyendo y dejando una triste carta, con solo tres palabras…ME VOY…ADIOS.
UN DÍA TRISTE
FRANCIS -Argentina.
