Poemas de: Nélida Beatriz Marteletti (Francis). Page_14

FrancisNaci un 2 de enero en Nueva Galia-un pueblito de la provincia de San Luis-Argentina, a los 2 años viajamos con mis Padres, Antolín y Francisca, y mis hermanos hacia Buenos Aires, desde ahí vivo acá, en mi San Francisco Solano, en Buenos Aires.

Mi infancia fue muy feliz junto a mis padres y hermanos, soy una persona sencilla, humilde y muy solitaria, escribo desde los 13 años, mi primera poesía fue para mi madre, a la cual solo la tuve 15 años [...]
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Esta página incluye los siguientes poemas de la autora:

pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Nélida Beatriz Marteletti.

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Obra poética de Nélida Beatriz Marteletti. Edición autorizada.

Un día de paz

Cuando abro mis ojos a la mañana, veo el sol radiante que entra por mi ventana, una brisa suave con aroma a jazmín recorre mi cara, todo mi cuerpo. El aroma me hace sentir algo bello, algo hermoso, me hace pensar que estas junto a mí, que tus brazos me toman por mi espalda y me aprisionas, fuerte, fuerte. Cierro mis ojos y me quedo así, sintiendo esa bella sensación, un día bello. Cómo hacer para no desperdiciar un solo rayo de luz, de este bello sol radiante.

Pensé salir a caminar, ir por ese largo sendero con arboleda y ese bello olor a eucaliptos. A la mañana me vestí, y salí, comencé a caminar, me sentía feliz; tu amor el sol, el aroma de jazmines. Al abrir mi ventana me hizo dar placer al comenzar el día, y ahora caminando por este sendero me siento plena, el aire, respirar así me da placer.

Quisiera estar siempre así, que solo goce de esta belleza delante de mí, que mis sentidos, mis ojos se lleven toda esta belleza que la naturaleza nos da. Con solo respirar este aire con aroma a tierra húmeda, que se confunde con el aroma a eucaliptos.

Quisiera que este bello sendero nunca se termine, quisiera seguir caminando y sentir este bello aroma, que el sol con sus rayos ilumine mi cara, y este bello paisaje nunca se acabe.

Pero voy llegando al final, a lo lejos veo otra vez las casas que comienzan asomar, otra vez la ciudad, el asfalto, los autos, las bocinas, el bullicio de la gente.

Se terminó el silencio que solo se interrumpía con el piar de los pájaros, con el crujir de las ramas al pisarlas con mis pies, se acabó el aroma a eucalipto. Ahora solo se respira el humo que sale de los micros, o el olor a quemado que dejan las llantas sobre el asfalto. Pienso, que lastima, mi placer de ese día radiante ahora quedo atrás.

Vuelvo a la rutina de todos los días. Pero ahora sé que con solo abrir las ventanas a la mañana y cerrar mis ojos, puedo entrar a caminar por ese sendero luminoso con aromas a eucaliptos. Me hace sentir bien, vuelven mis pulmones a respirar aire puro, es como un pequeño relax, la paz me tranquiliza, me da energías, me da ganas de hacer cosas, de tomar mi cuaderno, mi lápiz y comenzar a escribir, que la vida es bella, que este mundo tiene esperanzas, que con tan poco uno es feliz.

Me gustaría que las personas tomaran un día en sus vidas y abrieran las ventanas y cerraran sus ojos y se den cuenta, que con tan poco se es feliz.
Que tenemos que amar la naturaleza, lo bello que nos dio Dios. Cómo quisiera que se den cuenta que un día de paz, de ver la naturaleza, de tocarla con las manos. Escribiría, les diría, que tomen un día en sus vidas, que paren, que caminen por ese sendero, que respiren despacio, que sus pulmones se llenen de ese bello aire puro, que el sol les dé en la cara, que oigan el piar de los pájaros, el crujir de las ramas al pisarlas.

Escribiría que el mundo está perdiendo toda su belleza al cortar los árboles, quemar sus campos, matar sus animales. Las personas no tendrían que hacer mal uso de la pesca, pescar para comer, no para almacenar, vivir el hoy ya, ahora, no pensar tanto el mañana, ese mañana que con sus propios errores hará que nunca llegue.

Escribiría que dejen de pelear por el primer puesto, que no saben si llegaran a la meta, que dejen de pelear por el poder, que cuando lo tienen no saben qué hacer con él, o lo usan para herir, lastimar, cambiar volviéndose más soberbios, déspotas, que dejen de envidiar, lo que el otro tiene, sin saber que ellos con solo el aire que respiran deben valorar que viven un día más.

Si tan solo ojearan mis escritos, si tan solo abrieran sus ventanas, y pararan un solo día en sus vidas, si dejaran entrar ese aire. Pero miro a mi alrededor y las personas siguen su camino, apuradas, corriendo velozmente a ese sendero que no es igual que el mío. Ese sendero donde no hay luz radiante, ni aroma a jazmines, solo oscuridad, sombras y del cual no regresaran como yo. Sólo entraran y su sendero no tendrá final, no se abrirá al paso, solo se irá cerrando poco a poco, sin luz, sin aromas, sin pastos verdes ni arboleda a sus costados. Sólo sombras y del cual no podrán salir jamás, ni su bella casa en un barrio residencial, ni su auto último modelo, ni sus ropas de marca, ni siquiera su abultada billetera, lo podrá sacar, nada.

Sólo el ser humano se salvara si vuelve su mirada hacia atrás y abre esa ventana que lo conduce hacia el sendero luminoso, de la paz, la verdad, la naturaleza, el aire puro, de recuperar los valores, el sosiego, la alegría y la libertad.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)




Un día triste

Hoy es un día triste, mi vida dejó de sentir felicidad. Ya no quedan más ganas de existir, ya no hay alegría, solo ganas de correr, correr, y no parar. Pero es tanta la amargura, que me quedo inmóvil. Solo miro el piso y no hay nada, me quedé aquí, así sola, parada, mirando un punto donde no hay nada.

Esta amargura me paralizó, me dejó así, sin nada, sin ganas de vivir, ya mi vida no existe, no hay soles, ni amaneceres, solo hay sombras y soledad. Solo queda esa rosa seca, en ese libro olvidado, un pañuelo azul y esa carta donde me dices que te vas.

Sí te vas lejos de mí, de mí que solo traté de amarte, solo amarte por sobre todas las cosas. Y tú, decidiste dejarme, si dejarme, sin tener el valor de decírmelo en la cara. Fue más fácil escribir, escribir, sí escribir una carta, una esquela, tres palabras, sí solo tres palabras. Tres amargas palabras, es lo único que me dejaste, fue con lo que cerraste esta etapa de tu vida.

Con solo tres palabras, son las que tuviste para terminar nuestro gran amor, ese amor que duró veinte años, con lo cual con solo tres palabras, pudiste terminar huyendo en la noche, entre las sombras, escondido como si yo hubiera tratado de detenerte, sin saber que nadie detiene el agua entre sus dedos.

Sin saber que con solo haberlo dicho, hablar, te hubieras ahorrado esas tres últimas palabras, con las cuales, si algún día te amé, ya no queda nada. Solo impotencia, dolor y soledad, y el saber que al lado mío, no hubo un hombre, solo hubo un delincuente que huyó por la noche, escondido, amparado, entre las sombras, sin valor. Solo huyendo y dejando una triste carta, con solo tres palabras: Me voy adiós.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)




Ven

Por favor, toma mi mano, ven no me dejes sola.
Ven, ven y sácame de este inmenso mar donde me estoy hundiendo cada vez más.
Ven, toma mi mano amor, no me dejes sola, por favor, no me dejes hundir, es tan terrible sentirse así. Me voy ahogando cada vez más, ya no puedo respirar, mis fuerzas se acaban.
Ven amor, ven, toma mi mano, ven y sácame, ya no puedo respirar, queda poco aire en mí.
Ven amor, no me dejes morir así, solo toma mi mano y sácame.
Ven, ven mí amor, ven, no me dejes morir así.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)

¿Y, ahora qué?

¿Y, ahora qué? Me pregunto ¿Y, ahora qué? Viniste, me ilusionaste, me enamoraste, jugaste, me mentiste y te vas. Solo eso, te vas, y, yo me quedo acá, preguntándome: ¿Y, ahora qué?
Que hago sin tu amor, sin tus besos, sin tu mirar. ¿Y, ahora qué? Solo hay preguntas y más preguntas.
Si, tan solo me quedan preguntas, y esta soledad.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)




Ya no estaré para ti

Algún día cuando quieras tomar su mano,
necesites su cariño, su apoyo, su devoción,
no estará para ti, no podrá regresar.
Cuando tú quieras que te abriguen,
te mimen, curen tus heridas, las del alma
que duelen más, y te sientas solo, triste y
amargado, no estará para ti, no podrá regresar.

Cuando tu corazón palpite despacio, se esté
acabando el aire a tu alrededor, las noches sean
largas, tengas miedo, y no te puedas levantar.
No estará para ti, no podrá regresar ella,la que
siempre te amo, te cuido, te mimo, hizo tu vida
más placentera, te dio su apoyo, su cariño
incondicional, te dio la luz, bajo las estrellas,
para ti, te abrigo en el invierno, te dio aire
en el verano.

No estará para ti, no podrá regresar, se fue, se
alejo de ti para siempre. Tú la enviaste donde
está, no hay culpables,pero solo tú, sabes que
fuiste tu, quien la empujo hacia ese abismo,
donde cayó y jamás podrá regresar ¿sabes quién es?

Ella, fue tu madre, y seguirá siéndolo hasta
en la eternidad,porque, Ella, ya murió, ya no
estará para ti, no podrá regresar.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)




Poesía de Nélida Beatriz Marteletti (Francis), Page_14

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