Poemas de: Nélida Beatriz Marteletti (Francis). Page_7

FrancisNaci un 2 de enero en Nueva Galia-un pueblito de la provincia de San Luis-Argentina, a los 2 años viajamos con mis Padres, Antolín y Francisca, y mis hermanos hacia Buenos Aires, desde ahí vivo acá, en mi San Francisco Solano, en Buenos Aires.

Mi infancia fue muy feliz junto a mis padres y hermanos, soy una persona sencilla, humilde y muy solitaria, escribo desde los 13 años, mi primera poesía fue para mi madre, a la cual solo la tuve 15 años [...]
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pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Nélida Beatriz Marteletti.

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Obra poética de Nélida Beatriz Marteletti. Edición autorizada.

La hamaca vacía

Una hamaca vacía una cadena rota,
un hierro retorcido, la tierra, el agua,
el pasto seco... Ya no hay niños en la plaza,
está vacía, se fueron, dejaron de venir.
Sus juegos estaban rotos.

Esta hamaca vacía es el significado de la
soledad, de la tristeza, de la inocencia
castigada,por aquellos que rompen,
destruyen, hacen daño.

¿Cómo hacerle daño a un niño?
¿Por qué hacerle daño a un niño?
Si un niño es tan tierno, tan dulce.

Así quedo esta plaza, vacía, llena de pasto.
con una hamaca vacía, una hamaca rota,
con sus cadenas herrumbradas ¿y el niño?
Se fue, dio vuelta y se fue, solo, se fue y
quedó este fango, esta hamaca vacía.

Hasta cuando seguirán los vándalos,
rompiendo la plaza de los niños,
donde todo era alegría, felicidad,
donde los niños venían a jugar por
las tardes y se oían felices cantar,
sus risas. Donde se veían a las madres
con sus hijos jugar.

Hoy la plaza esta vacía,La hamaca rota,
el niño se fue, no miro atrás.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)




La Niña

La niña vivía asustada, le tenía miedo a la soledad. Corría por el prado, juntaba flores, hojas secas, ramas del bosque, y miraba el mar, pero igual seguía en soledad.

La niña vivía asustada, le tenía miedo a la soledad. Solía salir a la puerta a mirar, miraba hacia todos los lados miraba el cielo, la luz, el piso, y no veía a nadie más.

La niña vivía asustada, le tenía miedo a la soledad. Ella vivía temerosa, cansada de tanta soledad, solo veía el vacío, a lo lejos nada, las sombras, nada, la oscuridad.

La niña vivía asustada, le tenía miedo a la soledad. Un día agarró su maleta, junto sus prendas, un par de anteojos, lápiz, papel, y se echó a andar.

Se fue, caminó al andén, a tomar un tren, sin rumbo, sin destino fijo, sola, sola, solo quería huir, escapar, dejar atrás tanta soledad.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)

La poesía

La poesía esta acá, esta allá, está
en todos lados, la poesía se lleva
en el alma, las palabras están
escritas en el corazón, salen de
nuestro ser para formar rimas,
versos, pero la poesía esta acá.

No se necesita un libro con tapas
de oro o de cristal, se necesita
solo juntar palabras salidas del
corazón y el alma y con ellas formar
versos que se entiendan, que dejen
una enseñanza, que se sientan.

La poesía tiene que sentirse
fuera y dentro de nuestro ser,
tiene que hacer latir al corazón,
tiene que hacer caer una lagrima,
tiene que hacerse sentir, hacer
florecer nuestros sentimientos.

Cuando todo esto se propague por
todo el mundo y las personas lean
y sientan estremecer su cuerpo, latir
su corazón, o caer una lagrima, esa
será una poesía, ahí estará para
esparcirse como las hojas llevadas por
el viento, como la brisa al caer el sol,
como la arena cayendo entre los dedos.

La poesía renacerá y volverá para
hacer florecer los sentimientos.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)




Llueve

Llueve y esta lluvia trae a mi mente tu recuerdo,
miro caer las gotas tras la ventana
y veo tu rostro aparecer.

Como quisiera que estés acá, junto a mí,
los dos abrazados mirando la lluvia caer,
sintiendo el crepitar de las gotas.

Mi pensamiento te trae hacia mí,
ahora sé que te extraño cada vez más,
que necesito tu presencia junto a mí.

Llueve, la lluvia no cesa,
ven amor junto a mí, te llamo,
mis labios pronuncian tu nombre,
y esta lluvia que no deja de caer
me trae tu rostro,
mis labios siguen pronunciando tu nombre,
y tu no vienes.

Quiero que estés aquí,
el deceo de estar entre tus brazos
se hace cada vez más intenso,
solo quiero apoyar mi cabeza en tu hombro,
en tu pecho, y que tu acaricies mis cabellos,
mientras me besas y oímos la lluvia caer.

Pero sé que no es posible,
porque tú, no estás, no vienes.
Mi llamado no te llega,
sé que no vendrás,
que esta lluvia solo trajo tu recuerdo,
tu rostro, y tú no vendrás,
cierro mis ojos y espero,
espero ver aparecer tu figura caminando hacia mí,
espero, espero.

¿Vendrás? es mi pregunta
¿podré con mi pensamiento atraerte hacia mí?
¿Podré hacer que sientas
mi grito, mi voz llamándote?
¿Podré hacer que sientas el deceo de correr a mi encuentro?.
Sigo esperando y la lluvia se hace cada vez más copiosa.

Ahora llueve más fuerte,
el golpear de las gotas contra el piso,
forman globos, globos de cristal,
(mi abuelo decía que cuando llueve y sus gotas hacen globos de cristal, seguirá lloviendo mucho más)
Ese pensamiento me hace llamarte cada vez más,
sigo pensando, pero esta lluvia tan fuerte,
hace que las ganas se vayan disipando de mi mente,
se alejen cada vez más.
Como tu rostro tras la ventana,
como tu presencia tras el vidrio se va alejando cada vez más.

Ya solo queda la lluvia,
ver el agua tras la ventana,
las gotas caer contra el piso y estas ganas,
este deceo de estar juntos se va disipando poco a poco,
mis ojos se cierran, el sueño viene a mí.

Hasta dentro de un rato amor,
te veré en mis sueños junto a mí.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)




Lo que siento por ti

Si supieras lo que siento por ti, y siente mi corazón, estarías aquí. Si supieras que el amor es único, que se da una vez y para siempre, no me dejarías, si supieras que estar solo, es como estar muerto, estarías aquí.

Si supieras que mi amor por ti, es único y verdadero, no me dejarías, si solo supieras todo el amor que guarda mi corazón, y mí ser, estarías aquí, junto a mí, y no me dejarías.

Si solo supieras que al estar cerca de ti, se inunda mi corazón y mi alma de felicidad, no me dejarías, si solo lo supieras. Estarías aquí junto a mí para amarnos para siempre.

→ Nélida Beatriz Marteletti (Francis)





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