Poemas de: Joel Fortunato Reyes. Page_14

Joel Fortunato ReyesJoel Fortunato, nació en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, México, en 1958 y es Médico Cirujano especialista en Psiquiatría por la UNAM, tiene tres Maestrías en Ciencias Educación, Sexualidad Humana y Educación Especial.

Autor del libro: «Poemas cercanos», Editorial Palibrio. Este libro recoge una colección de 150 poemas de la producción del autor. Poesías especialmente sugestivas que manifiestan profundos sentimientos y preocupaciones del alma y son una vía al interior del sentimiento y pensamiento del hombre contemporáneo donde los límites no se agotan y el lector se transforma en el principal actor y recreador de la obra escrita por el autor [...]
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pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Poemas de Joel Fortunato Reyes Pérez.

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Obra poética de Joel Fortunato Reyes. Edición autorizada.

Sobriedad esmeraldina

((( Neosurrealista )))

Hoy la memoria me ha vestido
con el pálido recuerdo del olvido
en los ojos de la noche bajo el techo
en las manos del tiempo fallecido...

Hoy que soy mí ayer en el mañana
del espejo que arruga sus perfumes
en los labios de las flores secas
en los ríos de las nubes duras...

Ahora que una lágrima me llora
entre los viejos párpados del silencio
con tantas sombras bajo el sombrero
con tantas luces rojas cegando al ojo...

Ahora que la esperanza está ebria
y teje a la fe con la soberbia
entre tantos caminos sin zapatos
entre tantos silencios sin pestañas...

Ahí donde los sollozos son más grises
que azul el violín del cielo triste
en el alma abandonada de una herida
al final de la muerte temblorosa...

Ahí estará nuestro pasado sepultando
el futuro con el viento bajo el agua
de la sed que se levanta inquieta
donde pasa, y pesa... ¡ Espesa la esperanza !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Cultivando el viento…

Cultivando
En
El
Viento, viento.
Sus alas las primaveras
Seguras mariposas marinas
Siembran sus colores clamando
¡ En los claros, calores, ardores !
Siluetas y pajas y ramas y gotas...
Cultiva que cultiva
Y cultiva, viento en el viento...
En las esquinas de un reflejo
En las esquinas de un perfume...
Collar
De
Sueños vegetales...

Cultiva
En
Los
Amarillos cabellos del otoño
En el árbol que descansa
Bajo el jardín del viento verde
En la mañana de un rosal azul
que se inclina por una estrella
Campesina y conmovedora sombra...

Por sembrar y cultivar
en el viento, viento,
Del
azúcar
Del
pasado
Felíz
¡ Imposible en permanencia !
Y
Ahora
Ya el rubí se ha escondido
Ya el viento es más viento
Y entre las nubes atormentado sigue
Y sigue cultivando en el viento, viento...

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Petitoria del presepio

No te marches, calle, por los techos,
que bien sufren las paredes...
Porqué yacieron con sus cenizas yaciendo
el absurdo entre las sombras brillando
el desconsuelo de la acera desgajada.

Aunque como bien dices que digo :
Con mi polvo ignoro donde hube yacido
antes del tiempo que aún no pasa
Del acero numerado con una letra
Del sanguíneo asfalto al ser celeste.

Porqué son calcos o remedos,
de silencios ignorados silenciados
en el fonetismo de trompetas invisibles
en el ámbito recluso de la marginación
¡ Presepio !... Suburbial de protolécticos olvidos.

Dicen que digo cuando duermo sueños :
Aunque yazga con mis sueños sólo
ausencias y lo que yaciere en compañía
por ser ahí, esa usualidad rosada
en la rigidez violácea del crisantemo con gardenias.

Porqué ya yacerá el sol como yaceréis
en las estrellas caídas en desuso
con la neblina en la bolsa
con el anverso inconsciente
en la espalda de las balas inocentes.

¡ Yaz pues, junto a los que yazcan contigo !

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Lector libre

Era un libro que miraba
por sus letras y sus hojas
las retinas inocentes al cerrar
las puertas al buscar la ventana
la belleza sin entenderla ni extenderla
ni del texto con la fatiga inmóvil
en taciturna confrontación abierta
entre la cadena lectora esclava
y la libertad creadora de la oruga
y la extravagancia indefinible
de los cuadros cazadores de unicornios
unimembres uniformes usufructos...

Lee
Libre
Lector
Libros
Lento
Lienzo
Letrero
Ligero
Levantando
Límites
Legendarios
Litorales

Era la lectura encadenada
por los últimos escalofríos y sonrojos
del verano parroquiano veterano
del mensaje refrenado meridiano
de caprichos adheridos al renglón
al muro al candado al grillete
del prejuicio de la métrica melosa
de la rima voluptuosa y los espacios
pegajosos del amor y la desdicha
de confesiones gratuitas y secretas
¡ pasiones del fósforo mojado !
en la estabilidad de la imaginación encarcelada...

¡ Lector libre, lector libre... Lee y escribe cuando puedas !

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Tardíamente

( Texto Neo-surrealista )

Escribió tarde su tierna muerte y tarde su vieja
vida. Fuera de sí mismo en las letras se le veía,
saltando entre nubes escondidas en el bosque
tembloroso, con las manos en la luna, y el hoy
en los cabellos de los últimos recuerdos en el
patio que jugaba. Con el fantasma de sí mismo,
por el cartón de la calle asolada, vivió poco, y
murió mucho, haciendo de su inmortalidad un
florero con pétalos ciegos, en la raíz seca del
fondo más alto, arenoso cuando duerme el olvido,
y se esconde un manojo de recuerdos en el
espejo del ropero que ya no soporta la escuela.
Y luego dice : La brisa ya no quiere el impulso
del fuego, así que tiraré esta noche en el bote
de basura donde naufraga el acordeón pensando
en la guitarra de las tardes voluntarias.
¡ Claro que sí !... Porqué dejó la sal de soportar
al mar el frío del hielo y el pasar del tiempo...
Arrancándole cadáveres al grito del árbol que se
fuga, leyendo con un lago las últimas noticias de
la ruta más barata al cielo más cercano, con el
perdón en oferta, y la fe de invitado, sin sacar la
lucidez de los zapatos, ni las rodillas cautelosas
del aplauso. Ningún infierno quiere ser ya su
nodriza, y la cárcel desdichada huyó sin escribir
la lista que la libertad fuma cuando corre el rojo
pedestal opaco.
Después, la soledad vuelve a su casa, y se queda
encerrada en el sueño de una alfombra, que pide al
cuarto las paredes confidentes del techo desterrado
por el piso que a la lepra teme, y toca el perfume
repentino del marfil, y del café recalentado.
Aquí la fiebre se pregunta, y le grita en cada hueso
del papel del dolor sin hacer nada, al salir por la
ventana que destella, y desconcierta al cuarto junto
al cuento rebelde, al saber de los trenes con la ropa
raída en un largo mes inmerso, con las palabras que
muerden las letras del cuarto más pequeño, lavando
al jabón con las burbujas.
Posteriormente, partió a la mitad el último recuerdo,
cruzando a pie lo años, como traficante del pasado,
muerto y amputado, en innúmeras leyendas relatado
con el futuro como prueba, y la miel del calcetín una
araña lujuriosa dejó viudo al saberlo.
Así que pensó en el azul de la lengua ociosa, con la
mano de la máscara inválida, de acuerdo a la inocencia
que arrastra, y derriba la tapa sofocante del cielo, en un
frasco, con la comezón que merece ser hervida con la
pobreza más deseada, en la colina de las ricas plegarias
del reloj que camina con malicia en los campos irritados
de una gota, empeñada en comprender al corazón sin
conocerlo, desgarrado por la consciencia en decadencia
condenada, y progresivamente desfigurada...
En esa tarde que llegó tarde hasta ahora demasiado.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Hechuras

Desgarrados suenan los sueños masacrados
de hambres infernales, los sanguíneos suelos
y los vientos turbios, ante todo la luna
se sumerge pantanosa ; asfixiando la noche
a inermes indefensos, la cándida esperanza
de sus cabellos ligeros.

Estando danzando el silencio encampanado,
gris polución que respiran ángeles sedientos,
se cultiva la sangre derramada, hielo de noche ;
todo el aire desciende en zafiedad vistosa.

Arriba plateadas soledades de la tarde y luna
por el campo abatido va el silencio apático torpe,
acompañando a los ausentes, los corazones deshechos,
y aturdidos mueren en las nubes las campanas

negras del olvido.

¡ Equívoco triunfante ! ¡ Cementerios de luz !
Cosecha hoy el humo del alma un desengaño
lúcido, de futuros sepultados.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Poesía de Joel Fortunato Reyes Pérez, Page_14

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