Poemas de: Joel Fortunato Reyes. Page_15

Joel Fortunato ReyesJoel Fortunato, nació en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, México, en 1958 y es Médico Cirujano especialista en Psiquiatría por la UNAM, tiene tres Maestrías en Ciencias Educación, Sexualidad Humana y Educación Especial.

Autor del libro: «Poemas cercanos», Editorial Palibrio. Este libro recoge una colección de 150 poemas de la producción del autor. Poesías especialmente sugestivas que manifiestan profundos sentimientos y preocupaciones del alma y son una vía al interior del sentimiento y pensamiento del hombre contemporáneo donde los límites no se agotan y el lector se transforma en el principal actor y recreador de la obra escrita por el autor [...]
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pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Poemas de Joel Fortunato Reyes Pérez.

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Obra poética de Joel Fortunato Reyes. Edición autorizada.

Estelaridad

Esas nubes que queman dulces
tejen alfileres blancos de fiebre.

Esas nubes quemadas
iluminan los musgos amarillos.

Donde el aire arrinconado se esconde,
se tropieza, se viste, se ahoga...

Y la luz,
en el rebaño solo sueña cangrejos,
canguros de nieve desdentada,
camaleones agitando palmeras,
camas de sombras y pañuelos.

Y el agua,
tiene las mejillas punzantes, tiene las hormigas dormidas,
tiene las noches sonrientes,
tiene las migajas danzantes.

¡No, no !.
El ciervo sirve ginebra
El oso desayuna enlunado
La llama apaga fumando
La rana se pone plana.

¡Sí, sí !.
Por el desierto de saliva
Por el concierto de sangría
Por el rostro de rabia
Por el rastro de reja.

Aunque los espejos expriman
los volcanes confundidos, temidos,
helados, alados, curvados, domados,
oprimidos, dormidos, engañados,
salados, azotados, olvidados,
enviados, dados, jugados...

En lágrimas de pez y juncos
y gusanos y algodones y ríos
con los gemidos en columnas
con las espinas en cenizas
con los dedales sin ventanas
sin arena sin ojales sin puertas.

Mira los números, la lana dura
la sangra seca, la carne obscura
el tumulto sólo, el camino quieto
los últimos jardines calientes
las incansables hojas postreras
los cementerios ebrios desnudos.

Estelaridad... ¡Oh, estelaridad !.
¡Cuantos ojos sordos !
¡Cuantas pieles mudas !
¡Cuantos oídos ciegos !
¡Cuantas lenguas enroscadas !
Estelaridad...¡Oh, estelaridad !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Realidad Azul

El beso azul de los recuerdos.
Vive en la aurora de los sueños.
Despierta la primavera.
Del olvido. Del valle frío.
Del corazón de noble roca.
Una sonrisa tierna.
Entre las dulces pupilas.
Flores de brisa fresca.
Sombra protectora de una nube.
Vuela la noche entre las hojas.
Las horas tibias.
Los años del bosque amigo.
Los caminos cristalinos.
Del tiempo recuperado.
De la esperanza nueva.
Del elíxir de la prudencia.
Del perfume de la cautela.
Por el suelo que está sangrando.
Por las lápidas que siguen llorando.
Por el anhelo que murió.
Por las almas que se perdieron.
¡ Con toda la dignidad humana !.
En la calle. En el aire.
En el mismo verde del verano.
La realidad azul se hizo gris celeste y evidente...

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Taciturna catarsis

( Texto Experimental Neosurrealista )

Por atrapar los mañanas
en un recuerdo
de párpados nocturnos
en los dulces
labios del silencio
en las manos
cálidas del sueño
donde
el eco ansioso
merienda un plácido silencio
como hirviente
cascada que desgarra...

Entre las noches un fuerte huracán que asoló islas,
como la negación, la culpa, y todas las etapas del
duelo, alimentado por cálidas aguas, junto a una
zona arrasada por el fuego de la muerte, la ignorancia,
y la indiferencia de las rocas impacientes, por los
riesgos de la autopista, mientras caminaba sonriendo,
trabajosamente hasta el buzón sepultado por la nieve.
Encontrando una razón más para disfrutar del fracaso,
que enriquece, la insensibilidad, del despojar al semejante
de sus bienes, con todas las comodidades modernas, y el
perdón a la vuelta de la esquina, decorado con monedas,
como un terópodo depredador, pequeño y ágil, y el hábito
de incubar polémicas suculentas, y controversias apetitosas...

En la virtud
encendida y derramada
la carne del fuego
forja vientos
en el íntimo fulgor
del momento
prematuro
por el roce inadvertido
que rosa y goza
el clavel
por las orquídeas...

Cavando en el pasado, con las pestañas que resuelven
las incógnitas, hasta las mismas raíces de lo increíble,
como animales mesozoicos jamás descubiertos, por un
dátil codificado como tomate, ni por las siluetas de las
nuevas nubes, con techo de paja y pequeños pastizales,
preocupados por el propio cabello, que flota cuando las
campanas dejan de sonar bajo el acantilado de acacias.
Expulsar de raíz a las corbatas y camisas infames, es el
canto, es la clave, es el tesoro ataviado con saco negro,
como el cinodonte del Pérmico tardío, con patas torpes
y sangre fría, por las cordilleras montañosas y los riscos
agrupados... Sigilosa la noche serpentea bajo una almohada...

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Amartelamiento ambrosiaco

Fue el mar que huyó ese día
por una gota enamorado del sufrir
del placer en el molino de alfileres
con las manos en la cintura
de aquella nube ondulante
con la voz apuñalada por el rayo
silencio cristal del heno ajeno
con el peso de los años nuevos...
*****
Sin sentir amadamarse
Ni amadrinar la espuma
Ni amaestrar la playa
Ni amagar la tarde
Ni amainar la esperanza.
*****
Fue un mar de gestos palpitantes
de noches encantadas y falsas
soledades con la voz caliente
en los cabellos del absurdo de una
ola muda de crisis constante y sorda
entre los bosques de un incendio solo
cultivando la inofensiva ceniza lenta
y regada de prisa con el humo del olvido
*****
Siendo a veces maravilla
amarilla a veces marfileña
leña a veces marginal
virginal a veces marmolista
listo a veces martillando.
*****
Fue solo mar de sueños de sombras
de esferas sabor de abejas y ceras
en las pasiones virtuales y rituales
en las prisiones ansiosas y dolosas
de las mesas con meses y nueces
de las manos con muecas y ruecas
en los deleites de brisas y risas
en los afeites de muslos y birlos
*****
Amar
Telado
De
Ambrosía
Y celosía...

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Desahuciado solo existe

Desahuciado
Solo
Existe

Un sol de verde vestido en el que danza
la lluvia nerviosa en las piedras tejidas
de cobre ; en el que la luna, bajo el lago,
reflejándose ; una sola choza que dibuja
flores de niebla.

Un tiempo desolado, el reloj parado, la
balanza cruda, sucia la frente en el instante
gris, despierta ; estuvo cojo en el lodo,
encima una tormenta, temerosa en su sueño
truena donde la obscuridad fabrica nidos.

Con las manos en los huesos revive entre
cortado como correría una liebre, triste ;
está escribiendo un cuento...
¡ Verano, protégelo fresco ; tiene fiebre !.

Las flores ya no acarician su dolor
muere bajo la piel con la mirada en
el piso, inquieto. En el alma enferma
tiene miles de huecos presentes.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Amada discrepancia

Este ha dejado de ser mi tiempo
en la piel que arruga cada piedra
con el aire marchito por la nieve
madura la tarde por la yerba
del clima seco por la uva
apagada, enrojecida, al último,
resplandor, afligido, del sol perdido.

**********

Vestiré al camino con caballos
de terciopelo en la montaña del verano
y mesas entre las cajas del invierno
corriendo por las venas del último otoño
llorando fuego, su vieja fuente de primavera
de la muerte el horizonte acariciando
los dientes de una nube triste.

**********

Así la soledad se viste con luceros
de la miel fundida entre las nieves
con el metal de alegres mariposas
en las frágiles palabras anudadas
al ímpetu colgado en las paredes
semillas del agua turbia ruines
con abismos insaciables grises.

**********

Serena la noche alza el viento
de un lamento
amargas desventuras
enguantadas en honda sacudida
el coro resucita esa voz lejana
de la piedra donde muere el tiempo
en el horrido caminar de los relojes
al margen del péndulo doliente
desencanta la ilusión al desflorarse
el herido arroyo por la penumbra.

**********

¡ Rinde, alma, el silencio del remanso
con la turbia voz del llanto
saeta fina
del corazón breve golondrina esquiva
la bruma del éxtasis cansado !.

**********

Más pesado que una noche en vela,
viéndole al perfume su silencio,
en el espejo de las olas descendiendo,
por la pulpa de la espuma del encino,
y los pétalos danzando en esos peces,
iluminando la columna vigorosa, que gotea,
amada, que gotea amada... ¡ Discrepancia !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




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