Poemas de: Joel Fortunato Reyes. Page_17

Joel Fortunato ReyesJoel Fortunato, nació en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, México, en 1958 y es Médico Cirujano especialista en Psiquiatría por la UNAM, tiene tres Maestrías en Ciencias Educación, Sexualidad Humana y Educación Especial.

Autor del libro: «Poemas cercanos», Editorial Palibrio. Este libro recoge una colección de 150 poemas de la producción del autor. Poesías especialmente sugestivas que manifiestan profundos sentimientos y preocupaciones del alma y son una vía al interior del sentimiento y pensamiento del hombre contemporáneo donde los límites no se agotan y el lector se transforma en el principal actor y recreador de la obra escrita por el autor [...]
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pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Poemas de Joel Fortunato Reyes Pérez.

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Obra poética de Joel Fortunato Reyes. Edición autorizada.

Ausentarse

Por ese recuerdo del suspiro olvidado
que cultiva la nube en una gota
de lluvia perdida en un desierto
de llanto disperso en un lago
que imagina recordar suspirando
el amor imposible
el beso no dado
la palabra no dicha
la dicha sin memoria...

*****

Ausentarse
En ese pasado que retiene al presente
En ese futuro que fue borrado
Con la presencia de mil ausencias
Con el fracaso de mil esperanzas
Con la cercanía de mil lejanías
Con el vacío de mil plenitudes
Tan distantes tan distintas
Tan pesadas tan pasadas.

*****

Ausentarse
En el rostro del olvido del dolor
Hecho memoria indeleble impalpable
Impermeable incomprensible inexplicable
Lecho sin techo ni pecho ni leche
Dulce sin sabor ni color ni calor
Por ese olvido que nada ha borrado
Y de las ausencias todo ha impedido.
¡ Ausentarse hay que ausentarse !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




B.A.N.A.L.I.D.A.D.E.S.

Mientras
Las
Alondras
Tejen al perfume
El escándalo y la espuma
Miente
Aventurera
Nave
Aburbujada
Brujuleada
Zarza
De pálidos lamentos
De ligeros corredores

Banalidades banalidades banalidades.

Entre los párpados del aire
y la sed que ahoga
Entre las noches del fuego
Y la risa que sufre

La indiferencia del ojo sombrío
La interferencia del oro sobrio
La insuficiencia del ogro umbrío
La insistencia del odio impío...

Atrapado
Entre la flama y la ceniza
Atrapado
Entre la memoria y el olvido

Liberado
Más allá del tiempo dormido
Más allá del cuerpo querido
En la definición razonable
En la defunción estable
Liberado

Banalidades
Preocupantes
A veces
Solo
Un reflejo
Sin espejo
Ni consejo
Errático
Selvático
En
El
Ático... ¡ Simpático !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Cosechando camándula

He sacado ese sueño de la cama
con la espada del bosquejo
del bostezar del almohadón
que prepara la sombra al sombrero
y los botones al bote del lago
y las botas a los brotes más largos
que protegen al sol del agujero
del alfiler del almidón del alfil
con la espuma del boceto
he soñado sacar esa cama dormida...

Cosechando, oye, oye...
¡ Oye lo que no ha pasado !
Sembrando, palpa, palpa...
¡ Palpa lo que sí ha pasado !
Cosechando... Cosechando
Camándula tras camándula...

Ve lo que nadie ve... ¡ Sonriendo !
Ni aplaude sin sueldo rastrero
Ni espera que le pase lo mismo
Cuando la tarde se fue quedando
como la cuchara come la sopa
y sopla cuando enciende el hambre
al agua del alma ahogada
en los versos. En la duda preparada
de las respuestas sin remedio del jardín
ladrón de las abejas y de miel de bala
de bolas de bastos de biombos de plomos
en las orejas de fusiles acostados acosados
en los minutejos ortejos de relojes ya yertos.

Por elegir pensar con la lengua
Por respirar alto con el pelo
Por caminar bajo con el pecho...

La cama del sueño me ha sacado
cosechando fabulosas pesadillas
cosechando rugosas hendiduras
al desenfrenarse la calma ardiente
al desempolvarse la muerte sonriente
camándula, camándula, camándula.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Mi Vida...

Mi Vida
Mi
Vida...

Se iba, seguido siguiendo a los años los sueños,
mi piel también se hacía viento,
volando, al fondo marino,¡ Luz te soy tan ciego !
¡ Muchas retinas he perdido en el cabello !.

Mi primer sueño fue un inmenso rubí.

__ En la estepa un lobo dibujaba en mi
piel. Y mi polvo creía tener aliento.
__ Mis pesadillas esculpían con el agua algodones.

Y ella se me iba, a la punta del abismo
antes de salir la realidad del siglo, ignorando
el vacío en mis huesos, como un soplo yerto.

Y esperando, ingenuo, por las nubes nieves,
anudaba los pensamientos, como flores finas,
de mis lentes inútiles, bebiendo mis latidos.

Mi
Vida
Mi
Vida...

Se fue, atrapando a los muertos la memoria,
mis manos también se hicieron plumas,
escribiendo, al árbol hojas.¡ Agua, la sed ahoga!
¡¡ Minúsculo polvo he regresado al futuro !.

Mi último recuerdo será un infinito olvido.
__ En el cielo una paloma, anidará en mi
ausencia. Y mi polvo será lo que siempre ha sido.
__Mis ausencias destejerán con el viento estrellas.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Ilusiones Verosímiles

Por las pupilas del tiempo nadamos.
Por un tiempo como párpados del viento.
Por los recuerdos donde nacen las ausencias.

Y los lamentos descansan.
Cuando mueren los relojes acostados.
En el corazón de un instante.

Más allá de la vida y de la muerte.
¡ Luz sin sombra !
¡ Dónde la sombra es libre !... Vuela y vive.

Dónde la libertad se respira.
No se compra, ni se suplica.
Ni se mendiga, ni se inventa.

En el espacio que es de todos y a todos beneficia.
¡ Ahí, dónde los imposibles existen !
Y
La
Humanidad
Completa
Termina
Su
Objetivo
De
Ilusiones
Verosímiles... ¡ Sólo y sola !... Devorándose a sí misma.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Encarnándose

Ninguna voz alumbra esta vieja pluma
donde vuelan amargas las tintas cayendo
los ofendidos abejorros y los cristales opacos.

Lo saben las ventanas cerradas
abriendo en el techo pétalos caninos
comiendo las frágiles auroras temblando
con las manos que pesan el viento
al pasar absorto el huerto
yerto extraño en la estatua viva.

Así flotaban las letras temiendo
Así flotaban las palabras en el río
herido por la brisa enarenada
en las ramas plateadas de agujas oxidadas
por el deber agonizante del fruto
en el campo de mudez humedecido
y los bosques secos en un plato.

Quiere escribir porque a las hojas duele
el otoño de paja y hojalata dulce
como despierta el silencio del diente
tan lejano en el reloj parado.

Quiere escribir al mar embotellado,
enrojecido, anciano y libro ignorado
por el rayo en el sombrero de piedra
con la verdad que asesinan los vocablos.

Es una oruga de hule que huele a miel
que duele al eco enterrado
entre los cristales que manan inclinados por quebrar al horizonte las pestañas.

Puede la tinta sepultar las mariposas
escondidas bajo el ojo del camello
y desvestir los lagartos de madera
en las heridas del tapíz o las lechugas.

Porque los dedos encerados ayunan
arriba del cementerio de mosquitos
y doblando la esquina indiferente
turbada entre las ruinas nuevas
y las arañas de los viejos licores
y las bibliotecas de polvo y harapos
a lo lejos cosechan el olvido
que dibujan al mundo del hongo
las mordidas del vuelo desplumado.

Mira, la razón se pudre lenta
en los cajones desgarrados del cepillo
en las hierbas que comen luna
en los helechos que tiñen lana
en las manzanas que cuentan cuentos.

Mira, mira,
como encarnan las miradas huecos
afeitando las arenas en barriles
aceitando los años en un siglo
de millones y de vendas y cadenas
encarnándose al anzuelo, mira, mira,
¡ Que el cielo te esta mirando !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




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