Poemas de: Joel Fortunato Reyes. Page_19

Joel Fortunato ReyesJoel Fortunato, nació en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, México, en 1958 y es Médico Cirujano especialista en Psiquiatría por la UNAM, tiene tres Maestrías en Ciencias Educación, Sexualidad Humana y Educación Especial.

Autor del libro: «Poemas cercanos», Editorial Palibrio. Este libro recoge una colección de 150 poemas de la producción del autor. Poesías especialmente sugestivas que manifiestan profundos sentimientos y preocupaciones del alma y son una vía al interior del sentimiento y pensamiento del hombre contemporáneo donde los límites no se agotan y el lector se transforma en el principal actor y recreador de la obra escrita por el autor [...]
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pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Poemas de Joel Fortunato Reyes Pérez.

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Obra poética de Joel Fortunato Reyes. Edición autorizada.

Etéreo entusiasmo

Por la esquina del crepúsculo azotado va
el cristal vendiendo violines perfumados
entre los granos de playas, y el ragazo
tejedor de clavos con plumas en los techos
perseguidos por incógnitas viajeras en el
callejón sonoro de pestañas con espuelas
bordadas con las horas y los llantos...

No temas, no, que al agua incendies
con palabras olvidadas por el suelo,
ni creas, ni esperes, la orilla de una
mirada que crece del huracán árido.

Etéreo entusiasmo sería...
Si del desierto brotan pálidas espinas
a la sombra del lirio que lava la ceniza
junto a los claros vitrales agotados
por la quietud del duelo bajo las ramas
de los volcanes que imploran su cobijo
en la rústica e insondable aurora.

Las flores recién llegadas se esconden
como el suspiro coronado por la nieve
bajo el peso de todos los futuros riendo
entre la tarde confundida por la bruma.

Etéreo entusiasmo sería...
En la cama sentada la noche infiel
espera la indulgencia del tiempo dulce
donde mueren las tinieblas sin odio
con la clemencia del ideal hecho humo
porque no tenía la menor intención
de pintar anaranjado el aire
ni al viejo entusiasmo verde azul
como el hecho menos etéreo gris
más allá del amarillo sangriento rosa...

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Ferruginoso

De hierro el cielo tejía la luna
desnudo el humo invisible el horizonte
por el silbido amarillo de la tarde
incrustado en el oro de la aurora
hasta el trance fatal de la partida
donde inquieta una armadura
una moldura una pintura...

Debido a la larga historia de abusos
para su venta selectiva al intruso
por desgracia peor que el anterior
entre las hojas del verano frío
con la pérdida auditiva de las ramas
en las ranas relevantes del insomnio
de los peces de tres meses con hierro...

Cuando encierran vibraciones hondas
cuando turbóse un péndulo al sonar
detrás del halago la ceniza temblorosa
y las sombras lanzaban las ventanas
en el desierto risueñas las arenas
por llamar al vino que se fue embriagado
con la fiel memoria de la cereza...

Ferruginoso de crueldad y dolor tras su alegría
con la bondad humedecida del cementerio
con el canto azul del caracol marino
ferruginoso... Donde el sol muere de frío
y la luna baña un lago. Incrustando aros hierros
diminutos, en la orilla de las trémulas acacias
donde el hierro es certeramente diario y ocultado.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Fuego tímido

Esconde las pestañas del sueño
recubierto del polvo de noche
cerrada al silencio
una semana
la tierra cultiva
la ceniza del dolor de la lluvia
de la tarde dormida en el ropero
bajo la cama
los zapatos dialogan de pie
anudando fragmentos desnudos
los latidos entre los muslos
entre caricias que se filtran
por los párpados que los dibujan
con los suspiros que los desgajan
aparte del pudor del durazno
que despierta el jugo inquieto
por el movimiento rosado
de los pliegues del perfume azulado
callado al palpar el sabor
de las nubes en los labios
de las pupilas mieles ligeras
las llamas decoran el vientre
del agua del tímido viento
tímidas también al enrojecer
el amarillo azulado
porque dejó al humo olvidado
y la ceniza escapó sin formarse...

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Nada es mentira

En tanto las velas se agiten con el vacío
rocío preocupado por el trigo alado y
las agujas se claven en un ropero rosa
en la calle de la vitrina víctima inerme.

Con el humo anaranjado durmiéndose
una hormiga está con su casco de corcho
y dócil el rencor flota de bajo de un árbol
con el ritmo iluminando los lagartos.

¡ No, adelante !... Imagínalos de nieve
con los pies trepando al escritorio sucio,
lleno de soles muertos con gasolina dulces,
en las alfombras despojadas, y eliminados.

Míralos recortar el agua con las tijeras
y lavar los jabones con vino blanco
y correr los caminos con alas grises
en el mar, temeroso de las mismas nubes.

Cuéntales del añejo amor con fiebre
con la voz de las orugas arrepentido
de la esperanza al colgar sus calcetines
en la pared con los coágulos al fondo.

¡ Ven !__ Te mostraré el perfume inaudito
del guardián de las noches un instante
de los últimos años sembrados en tumbas
donde el nácar aplaude y asciende al pantano.

No dejes que asesinen la memoria indefensa
de los cisnes aterrados por las balas ordenadas
que sumergen a las hienas amigas con el dedo
igualmente levantado ante múltiples borregos.

Sigue a las ballenas ahogando el agua cobardes
horribles mariposas goteando sangre ajena
en el cementerio atroz arrodillado y salado
por un llorar seco de escombros inconscientes.

Dicen haber lavado el olor con calentura dulce
en el asombro morado de los tigres profundos
en la tarde que suda satisfecha sus amarillos
acribillados sobre una escoba agitado perfume.

A lo lejos un reloj comía su tiempo en fuga
retratando los motivos de la espuma dura
tan lenta en las sillas de jumento inverosímil
que se arrastra podrido en cada hueso.

¡ Siguen siendo las mismas selvas del pantano con la ternura dulcificada basura magra hostil de la enmohecida sonrisa bajo la mano infame en el rincón violento de la espalda espinosa !.

____ Porque nada es más seguro que morir
si no comulgas, con el sabor, inclinado y agrio
afilado por los roedores en el asfalto sonrientes
al apropiarse del poder de hacer daño a su gusto.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Altruista

((( Ultraísta )))

De los jardines de arena un sueño salta
Por el clavel perdido en el tiempo
bermejo en el rumor del año
que sabe a música y espejo

Como monumental tarde añeja
inconsecuente ruiseñor sin sombra
Río arbolado de sed electrostática
Biblioteca fatigada con heliotropos
Entre los ojos del alba poligonal
Paralelismo eritrocítico del esmeril
De párrafos del hambre soñadora
enterrando al alfiler escarnio
con los nubarrones insubordinados
argumentando insumisos al oprobio

La frazada del amancebamiento
Membrudo en la esplendidez artificiosa
con la inmodestia perentoria gris
más que inicua sempiterna turba
Al descolgarse opulenta del escrutinio
derogando ampulosidad al muslo erecto
El ardiente gravamen estipulado del estipendio.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Desconocido incomprensible

((( Surrealista )))

Antes de saberlo el gato de la esquina
se cerraron las ventanas, los ladridos,
a lo lejos saltaban el arbusto... Camino
sin salir del corredor, ahí una muchacha
duerme parada, en el techo soñando, con
una almohada dorada, justo al lado de
un escorpión que le canta trepado, en la
sonrisa de un lago arrepentido.
No lo sé. Pienso subir la escalera boca abajo.
Por si acaso. Nada es más fácil que atrapar
tinieblas asustadas como un camello alegre
con la camiseta rota, y olvidada en la sombra.
Incomprensible aquí, desconocido allá...
Y sin embargo, las manos cargaban las hojas
como también los cubos de hielo pintados
en los libros, meciéndolos temblorosas como
las alas de los cisnes, con las uñas clavadas en
la tierra y arrastrándose.
Pensándolo bien gritaré bajo
el agua a ese encino que corre sediento,
esperando a los corchos con la boca cerrada,
aunque afuera el frío se acabe,
al tomar las vacaciones en la mesa,
con el papel rayado y arrugado...
Por eso, nadie lo entiende sentado en una nube
anaranjada con la madera, sin pensar,
en el árbol del patio de rodillas, quejumbroso,
acostado el sol bebiendo su sombra, y cambiando
de forma en la noche líquida, y del contenido
hecho pedazos en el día menos pensado,
con exceso, en la mariposa de una espina,
con el espejismo convexo confundido...
¡ Sí, sí, por eso creo que lo es !... Así como lo dije.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




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