Poemas de: Joel Fortunato Reyes. Page_25

Joel Fortunato ReyesJoel Fortunato, nació en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, México, en 1958 y es Médico Cirujano especialista en Psiquiatría por la UNAM, tiene tres Maestrías en Ciencias Educación, Sexualidad Humana y Educación Especial.

Autor del libro: «Poemas cercanos», Editorial Palibrio. Este libro recoge una colección de 150 poemas de la producción del autor. Poesías especialmente sugestivas que manifiestan profundos sentimientos y preocupaciones del alma y son una vía al interior del sentimiento y pensamiento del hombre contemporáneo donde los límites no se agotan y el lector se transforma en el principal actor y recreador de la obra escrita por el autor [...]
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pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Poemas de Joel Fortunato Reyes Pérez.

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Obra poética de Joel Fortunato Reyes. Edición autorizada.

Sentir pensando

((( Neosurrealista )))

Por ese fuego sonámbulo entre la ceniza
que suaviza al hielo su camino
por el silencio de su añoranza
que trivial al viento se desteje.

¡ Rapsoda del arrebato !

Más allá del mar en calma
Del sedoso sueño que florece con cautela
Más allá del sol inquieto
Del recuerdo cuerdo que flagela helado.

¡ Metrificador del embeleso !

Oquedad exploratoria de la euforia
Aventurera en la premura poseía
Hendidura explosiva de la memoria
Prematura en la pletórica retórica.

¡ Aedo del paroxismo !

En la certeza que tropieza ágil
el plumaje sostiene su lenguaje
en la piel iluminada de su sombra
el silencio solitario teje su dicha.

¡ Bardo del síncope !

Duerme ya la campana su recuerdo
Duerme ya la luna sus noches
Por el amor de cristal al romperse
Por el dolor de alfiler al clavarse.

¡ Sentir pensando sentir !

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




D.E.S.C.A.R.A.D.O.S.

Allá donde el mármol arde ajeno
el alma perece ponzoñosa célebre
tendido el cuerpo en la carne dura
del rostro miserable cautiverio.

___ Acaso...

¿ Desayuna la noche el sol a oscuras
las hojas del otoño los pies clavando
espinas durmiendo en labrado estaño
con la mesa derribada en primavera ?.

___ Será el ocaso...

¡ Quién sangriento el suelo cuelga al cielo
feroz tirano con velos rojos !.
¡ Porque al aire resplandece envenenando
el agua profanada por sus errores !.

___ Acosado...

Desciende aletargado por la niebla
el lánguido pincel por los tormentos
de los pálidos colores en desventura
aguardando al confidente tierno lienzo.

___ Acusados...

Por el ramo de ceniza que transpiran
el perpetuo suplicio al que enmudecen
los confines de las aguas del olvido
en las caras hechas lágrimas a mares.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Exigüidad

((( Ultraísta )))

Pasó aquella sonrisa amarilla
deshaciendo su hielo de violines.

Con el humo agotado corriendo
en la voz de la arena en la hoja.

Allá el sol extiende sus alas
en el eco de la sombra
de una noche que vuela
entre los sueños de una almohada.

Impaciente la calle sube
al árbol descolgado de una tarde
llena de auroras perdidas
en las esquinas del viento
triste espejo con el reflejo seco.

En la tempestad solitaria de una mano
el recuerdo duerme un remoto azul
del rítmico rencor de las brumas
en la sinfonía de la distancia convexa
atada al fervor de los cristales delirantes.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Encandiladas

((( Ultraísta )))

Las letras mudas desmembraron al silencio
escondido en las ruinas acongojadas
enmohecido el mar con las espinas
desvestidas aullándole al tranvía
Como el agua embadurna el hambre
en la voz del jabón sin sueño
por el año color de hormiga
en la sinceridad de la ceniza flecha
grisácea en la blancura violácea
de luz agridulce con burbujas

Hoy de ayer vestido el reloj medita
en aquel lamento que decora la cocina
atigradoramente añil al tacto salada

Por las ramas de la sombra tibia
escondiendo al terremoto en un estanque
Con el invierno sereno al mirarse
Un espejo cargando sus recuerdos
Al nogal de los primeros años
Del campo que suspira en la carreta
Como el ave fuma el verdor en la salida
Del aliento suave luciendo granos
donde el trino errante yace
agitando al infinito en una gota
de viento a la deriva otoñal.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Ventas con yerros

Muchos querían un hijo mejor.
Uno tienen respirando.
Muchos se pierden por el desierto ahora.
Del lunes nublado años ignorando.

Los vi decir, al final de la escalera,
deshojando al hielo sus ojos.
No, ya no, por favor el pez se seca.
Con la paz y las carretas muerta.
Muchos querían a los gusanos.
Muchos al oro adoran.
Muchos, muchos, alfileres retuercen.

Subí al bajar el sol asombrado.
Y vi velas sin barcos en caballos.
Desgajando al olvido flores de piedra.
Girasoles abogados, y rostros en grietas.
Id, buscad, los caimanes saben el camino.
Ellos al morir, saben recoger cenizas.

Saben que no saben, de viernes con hambre.
En los ataúdes, hojalatas destejen camareros
del camarón arrastrando cada corriente.
Nadie debe huir,
con la carne del eclipse en las ventanas,
llenando una copa cada lágrima.

Espero, pues, al diminuto crimen sin traje
En el mar con los témpanos.
En las ortigas, en las cicutas y
En los desfiladeros buitres y
Rendijas decoren máscaras y
Sin sueño ensillen las moscas y
Los sapos sepan de cepas nocturnas.

¡Qué el fango desclave faroles!
¡Qué los helados queden sin guano!
¡Qué haya pezuñas acribillando espadas!
¡Qué no sobrevivan huevos en la garganta!

Así, la corbata puede ser falda.
En el volcán al vestir su corcho.
Con enjambres donde algodonan huesos.
Aunque cada tambor cruce muslos magro.
Y una tortuga vuele bajo la puerta.
Por descuido de la manzana mojada delante.
¡Ay de todos!, ¡ay de silencios! ¡Ay de miles!
Aquí, allá, más con menos, todos sufren…
Nadie, nadie sangra.
Del alma prostituyendo al aliento.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Al atardecer

((( Ultraísta )))

Las hojas barren el último amarillo
del otoño en un blanco copo. Ahí
el hielo es menos frío que rojo
Columna de silencio ligero bajo
el vitalismo yerto del mármol

Lunas mareadas acarician el olvido
Allá el camino perdió un zapato
Por el sueño poliédrico del nuevo lago
Clorhídricamente espiral acongojado
Hasta despostillar el sol artero al polvo
Con los párpados helicoidales enquistados

En el tiempo estrecho blando
Por la noche arropada del insomnio
entre las raices asustadas carroñeras
De tanto cocodrilear endógeno
en lágrimas termonucleares maniatadas

Tarde tarda en la pared parda
Desplomando al plumaje hidroxilado
Donde las axilas duelen dulce
y el color guarda una caja
en la palidez que toca el arpa

Fue así el dia menos pensado en vano
desgajando al silicio los recuerdos
trasnochados camaleónicos almíbares
en el lomo doloroso del libro flaco
desvitrificando las pestañas digitales
al verticalizar empequeñecido
el último horizonte decorando una retina.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




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