Poemas de: Joel Fortunato Reyes. Page_3

Joel Fortunato ReyesJoel Fortunato, nació en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, México, en 1958 y es Médico Cirujano especialista en Psiquiatría por la UNAM, tiene tres Maestrías en Ciencias Educación, Sexualidad Humana y Educación Especial.

Autor del libro: «Poemas cercanos», Editorial Palibrio. Este libro recoge una colección de 150 poemas de la producción del autor. Poesías especialmente sugestivas que manifiestan profundos sentimientos y preocupaciones del alma y son una vía al interior del sentimiento y pensamiento del hombre contemporáneo donde los límites no se agotan y el lector se transforma en el principal actor y recreador de la obra escrita por el autor [...]
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pencil32.png Poesía compartida por el autor. Índice de poemas publicados en esta página. Poemas de Joel Fortunato Reyes Pérez.

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Obra poética de Joel Fortunato Reyes. Edición autorizada.

Decadente arbitrario

El silencio ha elevado
su quejido a la luz
tenue de una estrella
extinta por ser verde
la pureza de una vela
del alba con suaves plumas...

Y volaba bajo el mar acongojado, a menudo
con el fuego al fondo. Desde allí se divisaba
el lugar dónde la nada empezaba.
A diferencia de la mayoría de los nuncas
durante la temporada del jamás.
Sin importar los materiales, del minuto de
silencio, al día siguiente de los años
incendidados por el hielo caliente
y el agua seca.

Dónde
el
silencio
desbocado
está libre
de las míseras palabras
inútiles
manantiales
en los hogares
invisibles
gotas
de sombra
en los techos
de las calles
llenas
de noches
sin alas
de ausentes
ruedas
mirando
el mal
triunfante
del olvido
desbordante
comprado
por la fuerza
de la muerte
más barata...

Decadente
niebla
repetida
transparente
reproduciendo
cavernas
insistentes
como los gusanos
como plagas
de vidrios
molidos
en
los párpados
desnudos
indefensos
desarmados
taladrando
la
espuma
con anhelos
en la memoria desgraciados
al arbitrio de los aires que deciden
¡ Sembrarlos insonoros en los cielos !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Incuria indemne

(Texto Experimental Neosurrealista)

Allá
por
dónde la madera
se desclava
cruzando nubes
en el mar de las gacelas
con el vientre descalzo
de las sirenas de la ceguera...

¡ Hay, ahí, allí ... !

El distanciamiento, en la comunicación, absurdamente confusa,
en la confrontación de las concepciones erróneas, en los aires,
maladaptativos jazmines, en su relación con los filtros, hirviendo,
el amor en el extracto estandarizado de un frasco, fresco, olvido,
dos días después de la admisión, pidiendo asesoría a la suerte de
la esquina comprada... Cuando el pantalón piensa, en mover los
brazos, del pasado de la ficción, a la realidad del futuro en camiseta,
mediante la crianza convencional de nuevos cerdos, con los chips
del tamaño de una uña, en los martes aburridos, los jueves en huelga,
y los domingos subempleados...

Y si las molestias persisten...

El
silencio
se enciende
en las alas espinosas
del pañuelo con la mirada
de seda hinchada
en la cintura
de la hierba qué seca el cielo...

¡ Aquí, acá y allá !

Una vez contraída la primera duda, por comprar algo de vida,
y más tiempo barato, inundando las tiendas de rígidos tabúes,
sexuales obligados, a pagar seis centavos por segundo, si se deja
ofendida a la violencia patrocinada, con la simpatía del argumento
más de moda, cultivando las virtudes del abuso y del engaño, de la
fraternal eliminación de quién no esté de acuerdo, con la selva de
los trópicos monocromáticos, con un tono de índigo, aclarado al
diluirse en agua, casi siempre demacrada, con las ropas interiores
de cabras vivas y ataúdes desesperados, por el lodo, la maleza, y
los rústicos senderos de mandriles traumatizados...

En
el fondo
dónde crepitan
los relojes
sin tiempo
agotados
dónde laten
¡ Heridos de eternidad !...

Por la solemne indemne, incuria de todos los días.
¡ Qué por el aire vaga y la existencia apaga !
Al compás de los ecos destrozados
Indemnes las sombras traspasan las agujas
¡ Dónde la incuria se ha hecho costumbre !.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Por la hélice hipnodramática

(Texto Experimental Neosurrealista)

Ellos
los sueños
soñadores
despiertan
las noches
en cada cama
cobijando al frío
de fuera
en la tibia almohada...

Con los filamentos, visibles aquí como mantarrayas
inquietas, con las protoplumas que emergen de sus
caderas, regalo de unas tierras barbechadas a las
once de la noche, cada vez que miraba en derredor,
como un problema ingobernable, de tapete alborotado.
Entre una eternidad de trece minutos, y un instante de
cinco metros, que inundan el aire engañando al sueño.

Pero
¿ quién nos sueña ?
un colchón
en una silla
vacía de hambre llena
la sopa
sin camisa
la soledad, con estrellas
y desiertos
en cualquier momento
con dedos largos
garras, picos, gritos...

¡ Qué protegen a los muertos de eventuales daños de
los vivos !...Cuando las aves, que no quieren ser gusanos,
son buscadas y veneradas, por los venados agrarios de
las plantas maduras, en contacto con el zapato, cuya fuerza
ejemplar se ejerce de manera cuidadosa, al guardar las
montañas en el bolsillo, que apaga el sol según la costumbre,
estrangulando a las espinas con el ayuno de una tina...

Por ir
nadando ciegos
los velos caen
como los frutos
maduran
durmiendo sin luz
deshojando
desnudando la noche
apagando
las pisadas del ayer
en los caminos
del agua evaporada... ¡ Oh, drama giratorio de los sueños !

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Épocas lúbricas

Con mucha noche en los ojos
esperan las palabras las campanas
mudas las alfombras veloces
los amantes en lazos de oro
desnudan los enjambres en una abeja
de colores labradores del tálamo
y las flores, aves, cuevas
y los cielos, fuentes, campos,
épocas lúbricas.

Tejen soles en las tardes
las arenas en las playas
conchas, caracoles y brisa
donde todo en torno resuena
donde el camino corrió
perlas piernas y nácar olas
muchas de ellas apuestas doncellas
en suma espumas mármoles y bronces,
épocas lúbricas.

Con la elocuente y atronadora fiera
inspira la tormenta rápida y violenta
del encanto que al alma enciende
las mieles de nieve pura
los destellos del inmortal aliento
bordando al Edén las arboledas
las manzanas del delirio y la serpiente
erecta el alma donde se mecen,
épocas lúbricas.

→ Joel Fortunato Reyes Pérez

Desangrada la visión

((( Surrealista )))

Los ojos de arena en el aire se cierran
irritados, colgados de la luna
del espejo en camiseta.
Los ojos de aire en la arena se abren
frescos, anudados al reflejo
de nieve en saco.
Los ojos de los gritos besan
alarmados, caminando la noche
debajo de una piedra.
Los ojos de los cristales callan
inquietos, nadando el mar
arriba de una nube.

Desangrada, desangrada
la visión se viste
ciega al tacto
del olfato
intacto
sabor
luz
++
+

Con la espalda por delante como el arroz
piensa al trigo con la piel de avena
que la leche baña en cuatro vasos
verdes tenues del otoño en la manzana
por el exterior habitado del camino
en el metal atardecer de piedra
una palabra desprendida del dedo
que calla los labios del ave
en la noche interior de las pupilas
que ven más allá las mariposas
en el exterior que pocos ven
y se desliza en el silencio
con sus escamas en los colmillos
de las garras en los tentáculos
de las paredes que oyen por el techo
de los alambres que huelen por el dedo
de los incautos que piensan ser libres...

Desangrada, desangrada
vístese la visión
al tacto ciega
del olor
salado
miel
vil
++
+

¡ Que miran sin ver el rojo en la sangre !
¡ En la sangre sin ver el rojo que miran !
¡ Sin ver el rojo en la sangre que miran !
¡ El rojo sin ver que miran en la sangre !

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




Por el fuego del juego…

La mortandad vacía acalló la noche
un día sin cielo sin voz ni rostro
sólo la soledad aprisionada resuena
en los duros gestos que palpitan planos
los muros que muerden las grietas
los gritos de los besos deglutidos
los suspiros en la espalda muda...

¡ Por el juego del fuego jugoso !
Un ruego rugoso rutinario
¡ Por el fogoso gozo goloso !

¡ Tan archipiélago en su altura envuelto !
¡ Tan herido insinuante silencio angustiado !
Por las velas que al sol iluminan
Por las luciérnagas asesinas de las noches
Acribillando a la obscuridad toda
Entre el depósito elástico autómatas
Entre el propósito inhóspito autócratas...

¡ Por las espinas fatigados humos !
Una flor finge toda fragancia
¡ Por la inquietud arenosamente cruda !

¡ Sí, claro !... Porque el parque tiene las piernas
tan piedras tan delgadas las hambres de larvas
tan largas tan ocres los baños del tedio... ¡ Fuego !
De la rabia en la nieve en la siesta sorteada
Con el trono en la trama que truena y traga
La noche con rostro sin rastro rayano raudal
¡ Por el día melodía del oro y del fuego jugoso !

→ Joel Fortunato Reyes Pérez




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