Poemas de: Leocadio Antonio Peña Nava. Page_2

Leocadio Antonio Peña NavaBy.Leocadio Ernesto Peña Viloria.

Una parte de la información de la biografía de: Leocadio Antonio Peña Nava.

Nació en un pueblito de San Juan de Isnotu (Venezuela). En la parte alta de la montaña. El 17 de diciembre de 1929. Desarrolló su infancia en compañía de doce hermanos, viviendo muy humildemente, trabajando la Agricultura. No tuvo la oportunidad de estudiar cuando era joven: Pero, aprendió a leer con mucho sacrificio. Un padre ejemplar en todos los sentidos, el cual aprendió en la escuela de la vida.
Un ser único, para mí. Y una persona entregada a la lectura como pocos en la vida [...]
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Obra poética de Leocadio Antonio Peña Nava. Edición autorizada.




La búsqueda infructuosa

Un español llego al andino frio,
En busca de uno sones olvidados
Hayo las aguas claras en el rio
Pero no los cantares afamados

Don Antonio, sugirieron los poetas
Busca los sones en el altiplano
No regreses sin traer en tus maletas
Al admirado canto castellano

Por los designios de contraria suerte
Las notas no cruzaron el mañana
Se borraron sus huellas con la muerte
De la gran tribu sur americana

Amigo, tú puedes buscar ver y hallar
La más oculta nota primorosa
En tanto tiempo no lograste divisar
Y se volvió la búsqueda infructuosa

Del Valle… Si decides regresar
Te deseo las mil noticias buenas
Y cuando cruces por el ancho mar
Oigas el son en canto de sirenas.

→ Leocadio Antonio Peña Nava




El viejito rezandero

Cuando yo era un niño,
Mi mama me contaba que
Había una vez, un viejito.
Que vivía en la montaña,
Y todos los días, bajaba
Al pueblo y, se dirigía
A la iglesia, y rezaba una oración.
El no sabía rezar
Las oraciones de la urbe
De Dios. Pero poseía
Su propia oración y se
La ofrecía con toda fe.
El viejito se arrodillaba
Frente a Dios, y le decía
Señor tatuquito, llego tu
Burrito, y Dios se reía
Con él.
Entonces, la pequeña aldea
Fue creciendo y la capilla
Fue remodelada, y se hizo
Necesaria la presencia de
Un sacerdote. El párroco
Era un buen pastor y muy
Observador de su rebaño
Y sucedió que un día,
Mientras cumplía con sus
Deberes, vio el viejito que
Oraba, y le pregunto.
¿Qué haces hijo mío?
El aciano respondió,
Rezar… padre, rezar… y
El padre le dijo- veamos
Como rezas, tú.
Y Repitió su rezo. Señor
Tatuquito- llego tu burrito.
El padre reaccionó, y le
Dijo, así no se reza, debes
Aprende a rezar las oraciones
Como debe ser; y
Lo enseño a rezar.
El humilde ser continúo
Rezando las nuevas
Oraciones, frente a
Dios, pero ya Dios no
Se reía con él.
Por lo Que se sintió muy triste.
Y sucedió que un día,
El padre noto su tristeza
Y le pregunto, ¿Que te
Ocurre? y el viejito le
Expresó, padre es que Dios
Ya no se ríe conmigo, como
Se reía cuando yo le dirigía
Mi vieja oración.
El predicador lo miro sorprendido,
Y le dijo ¿acaso Dios?
Se ríe contigo, cuándo tu
Le rezas la vieja oración.
¡Sí! Padre, respondió el
Viejito muy emocionado.
Porque la risa de Dios.
Me causa una inmensa
Alegría.
El padre le- dijo, tú debes
Seguir rezando como lo hacías
Antes. Porque cuando Dios
Se ríe con uno, es algo muy
GranDioso.




Ahora, hoy el ser humano ha sentido la urgencia de la oración sincera a Dios, nuestro señor.
Toda persona fiel a su origen divino; debería de tener sus propias plegarias. No alegándose de la palabra de Jesucristo
.

29/05/2002

→ Leocadio Antonio Peña Nava




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